2018. El obispo inauguró la casa de “Libertad y misericoradia. El 8 de abril el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre; presidió la eucaristía en la nueva casa de "Libertad y misericordia" a cargo de la pastoral penitenciaria y la pastoral de drogadependencia, ubicada en Azopardo y José Hernandez, barrio Termas de Huincó de Mar del Plata. La casa, tiene como objetivo “continuar con el trabajo que la pastoral penitenciaria realiza en las cárceles y así, brindar recepción y acompañamiento a los que recuperan la libertad para que puedan insertarse, en ámbitos educativos, laborales, socioculturales, recreativos y en las comunidades de fe”. En su primer fase, será un centro de día con diferentes actividades para acompañar a los que se vuelven a insertar en la sociedad y sus familiares y también habrá actividades para la tercera edad.
La misa fue concelebrada por el padre Hernán David, asesor de la pastoral carcelaria y penitenciaria, y se hicieron presentes la hermana Helena Kuc, delegada para la pastoral carcelaria, gran cantidad de voluntarios que tiene la pastoral y representantes de otras pastorales caritativas, movimientos, amigos, y religiosos como las hermanas Siervas del Espíritu Santo, la hermana Marta del Centro Integral comunitario Virgen de Luján, las Misioneras de la Caridad, entre otros.
“En esta eucaristía, en este lugar tan sacramental, en este día tan bello que nos regaló el Señor y en este domingo tan particular donde la fuerza de la Pascua explota nuevamente, en un sentido positivo, y en este domingo de la misericordia tenemos la alegría de inaugurar esta casa de manera oficial”, inició diciendo el obispo en su homilía.
Luego agregó sobre los textos del evangelio que teníamos que realizar dos movimientos “abrirnos a la misericordia de Dios, no ponerle límites al perdón de Dios, como dice el papa Francisco, dejémonos ‘misericordiar’. Presentale tu pecado, tu falta, tu fragilidad, tus oscuridades, para que el Señor sea para vos y tu familia, auténtica misericordia. Segundo movimiento: si nos abrimos en serio a la misericordia de Dios, nosotros tenemos que ser misericordia para el hermano. Somos instrumentos de Dios, en cuanto bautizados, tenemos que ser el rostro de la misericordia de Dios. Qué lindo queridos hermanos si redescubrimos que por la fuerza de Dios, nosotros tenemos que ser misericordia para los hermanos y así compartir lo poco o mucho que tenemos, que somos, personal o comunitariamente”.
“Este gesto de inauguración representa la capacidad de abrirnos a la misericordia de Dios, y buscar ser misericordia para nuestros hermanos, desde la pastoral carcelaria, ser misericordia para el hermano impedido en su libertad que tiene la posibilidad a través del servicio de toda la pastoral penitenciaria y de manera particular de esta casa, de poder hacer su camino de reinserción, tan complejo y difícil. También para la pastoral de la drogadependencia que está tan conectada con los privados de libertad y también el centro de jubilados que seguirá funcionando. Y tantos ámbitos de la pastoral que tienen como eje central el tema de la misericordia con aquellos a los que la cultura contemporánea descarta, y a veces corremos el riesgo de que se nos pegue y aparece con, la falta de misericordia, el juicio duro”, expresó el obispo sobre la tarea que comenzará a partir de hoy en la casa.
“Qué lindo si abiertos a la misericordia de Dios, podemos ser misericordia para los hermanos y continuar con esta tarea en la pastoral penitenciaria, drogapedenpencia, de la tercera edad y tantas otras pastorales que a lo largo y a la ancho de la diócesis se juegan en serio por una cultura del encuentro que sea contrapunto de la cultura del descarte, y que busque integrar a los hermanos que están en mayor vulnerabilidad. Hoy es un día de alegría, de gozo de la misericordia con mayúsculas”, remarcó monseñor Mestre y luego de agradecer “infinitamente” por el aporte para hacer realidad esta casa, pidió “que podamos integrar a otros hermanos, para colaborar. Dios sabrá de qué manera y en qué ambito se puede aportar”.
Al finalizar la misa, monseñor Gabriel Mestre bendijo la ermita con la imagen de Jesús misericordioso que se encuentra en la puerta de la Casa y como signo de la bendición de toda la casa. También uno de los integrantes de la pastoral explicó que “un olivo es signo de perseverancia, de esperanza, de paz, de fecundidad, y podemos trasladarlo a la perseverancia y esperanza de la hermana y de toda la pastoral para lograr esta casa, que muy alegremente hoy inauguramos, y que sea signo también de la resistencia y la paz que deseamos a cada uno de los que se acerque a este lugar para comenzar un camino nuevo”. Minutos después, el obispo, el padre Hernán, la hermana Helena y todos los que quisieron ayudaron a plantar el olivo que lucirá en el jardín de la casa de “Libertad y Misericordia”.